A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

lunes, marzo 30, 2009

el microrrelato

El género vago y genial; se podría llamar románticamente y sin mucho desvío. El microrrelato marca como una buena novela y se extiende de forma exponencial a lo largo de la vida literaria del lector. Semejante menudencia en cuanto a extensión no lo es tal cuando alcanza el nivel de brillantez necesario. No sobra nada: como en la belleza humana. Os paso un par de joyitas de dos de los más grandes...

MICRORRELATO DE GARCÍA MÁRQUEZ

"...el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida".

MICRORRELATO DE KAFKA

“La verdad sobre Sancho Panza”
Sancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de Don Quijote, que éste se lanzó irrefrenablemente a las más locas aventuras, las cuales empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiese debido ser Sancho Panza, no hicieron daño a nadie. Sancho Panza, hombre libre, siguió impasible, quizás en razón de un cierto sentido de la responsabilidad, a Don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin.

jueves, marzo 26, 2009

Y parece que me desperezo...

Vena: cómo duele el sol cuando sólo aparece en los recuerdos.


DE LA SOLEDAD Y EL MIEDO


Morir de ansiedad: dudo…

o vivir contigo;

y me lanzo, absurdo, a arrancar el color de los jazmines,

a desnudar a los geranios

a desflorar las margaritas

a afeitar las alfombras

y mi cabeza, y mis axilas, y mi pecho…

Limpio con rabia la pubescencia del melocotón,

de las hojas del roble.

Cuando los árboles lloren otoño,

les arrancaremos la ramas,

desplumaremos al altivo faisán y al débil gorrión,

y a la paloma, y al jilguero…

Todo esto me exiges, todo

por acostarme, cada ocaso, a tu lado

y todo lo hago por cobardía

por carnavalesco amor

para dejar atrás este oscuro vértigo

que me produce tu huida.


martes, marzo 10, 2009

Un sábado en Helsinki

Es cierto que esto del blogging me da la vida, como me la da el juntarme con españoles o escuchar el larguero... Esto debería ser algo a hacer con más frecuencia: postear.
Este sábado pasado disfruté de un fantástico día, mañanita en casa, almuerzo, cafés, radio y música; un placer. Después de comer con Vilhelmina me fui para el centro, concretamente a Hakaniemen tori, allí jugé un par de partidos de futbito (fútbol sala en plan oficialista) y después lo mejor: cenaca de cordero en casa de nuestro querido Luis, el pichón de Pinar del Río (sobrenombre que me acabo de inventar sobre la marcha...).
La velada del sábado terminó como acaban las noches que valen la pena: unas copas, un par de españoles rascando la guitarra y un rebañico de energúmenos berreando alrededor de los mismos. Un placer. Gracias.
Aquí nieva, y el viento nos recuerda que la nieve también puede ser molesta; lo es cuando se envenena de viento y cae revirada sobre el ya blanco suelo...
Dejo una canción, de un tal sabina, que quizás os suene:
Así estoy yo si ti...