A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

martes, marzo 10, 2009

Un sábado en Helsinki

Es cierto que esto del blogging me da la vida, como me la da el juntarme con españoles o escuchar el larguero... Esto debería ser algo a hacer con más frecuencia: postear.
Este sábado pasado disfruté de un fantástico día, mañanita en casa, almuerzo, cafés, radio y música; un placer. Después de comer con Vilhelmina me fui para el centro, concretamente a Hakaniemen tori, allí jugé un par de partidos de futbito (fútbol sala en plan oficialista) y después lo mejor: cenaca de cordero en casa de nuestro querido Luis, el pichón de Pinar del Río (sobrenombre que me acabo de inventar sobre la marcha...).
La velada del sábado terminó como acaban las noches que valen la pena: unas copas, un par de españoles rascando la guitarra y un rebañico de energúmenos berreando alrededor de los mismos. Un placer. Gracias.
Aquí nieva, y el viento nos recuerda que la nieve también puede ser molesta; lo es cuando se envenena de viento y cae revirada sobre el ya blanco suelo...
Dejo una canción, de un tal sabina, que quizás os suene:
Así estoy yo si ti...

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