A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

jueves, octubre 29, 2009

Un jueves cualquiera descubres que llevas gafas...

Hoy jueves veintinueve de octubre tengo que reconocer que aún no he escrito la cuarta parte del relato del blog, que he comido sopa de guisantes y panqueque (panqué en América Latina), que he estrenado mis primeras gafas, que me siento raro con ellas (muy raro), que me acabo de enterar de que Joaquín Sabina saca un disco en noviembre... y claro, me he emocionado, he escuchado el single, he llamado a Pablo, he llamado a mis padres, he llamado a Vilhelmina, he vuelto a escuchar la canción; bendito youtube!!! Y ahora, como no tengo texto que poner para continuar el relato, os dejo la nueva canción de Sabina, que no es poco, cuatro minutos de placer, como un berliinin munkki, que no sabéis lo que es? Pues os venís de visita que os invito a uno.
Ahora Tiramisú de Limón:

miércoles, octubre 21, 2009

Parte III

Laura estaba sentada mirando hacia algún lugar indefinible, quizás el papel amarillo de la pared, quizás la puerta, con gesto de angustia contenida. Nada más llegar le dijo que no podía quedarse mucho rato: tengo otra cita una hora más tarde, lo siento, no he podido hacer nada, tenía que ir… En cualquier caso podía ir con ella, no habría ningún problema, ya veríamos, pesó él... ella pidió una ensalada, él no tenía hambre, se había despertado tarde y su estómago no iba acompasado con el día. Los sábados son capaces de alterar lo que los cinco días anteriores se trabaja para mantener ordenado, pensó Ernesto. Accedió a ir con ella a su extraña cita...

El café Ítaca estaba prácticamente vacío, apenas una pareja tomaba café en silencio, justo al lado del ventanal que daba a la calle Gran de Sant Andreu, Laura se acercó a una mesa, daba la sensación de que dudaba de si el hombre que esperaba en la mesa fuera con el que ella tenía que encontrarse, él se incorporó, también con aire dubitativo, sonrió, extendió el brazo, ella respondió ceremoniosa, los dos sonrieron. Jorge, este es Ernesto, un amigo, espero que no te importe que haya venido con él.


Phoenix... If I ever feel better:


martes, octubre 13, 2009

Parte II

Al incorporarse cayó algún descolorido ejemplar sobre la cama, otros fueron a parar al suelo. Le apetecía preparar un café; es curioso, pensó, el café es mucho más que tomarlo, es pedirlo, o prepararlo, es tenerlo delante, observarlo. Beberlo parecía residualmente secundario. Sus libros seguían ahí; amontonados, doliéndose de la caída y con pinta de no pretender seguir como hasta ahora... Una vez con el café en su taza, se sentó en el sofá, que estaba tapado, sucio habría dicho su madre, por objetos varios: antes tuvo que apartar revistas, madejas de lana, un jersey a medio tejer y el ordenador portátil; y todo, sin ningún orden lógico, fue acumulado en una montonera en el parquet del estudio. Sonó el teléfono: Llegaré diez minutos tarde, lo siento. Entonces recordó su cita con Laura. Tenía poco tiempo para ducharse, vestirse e ir al café Ítaca, en donde habían quedado; ella nunca llegaba tarde. En la calle llovía, se preguntó si había llovido toda la noche. Desde luego, no acababa de comenzar.

Las húmedas aceras le forzaban a planear cada paso; brillaba el agua en ellas, como respondiendo al sol que les daba color de primavera. La gente caminaba más despacio que de costumbre, tal vez era domingo. Era extraño salir de casa y sentirse mejor que en ella, el desorden de la ciudad le daba un aire de confortabilidad que su pequeño piso le negaba. Pensó que quizás ese día comenzaba a entender la ciudad que le alojaba, tal vez se estuviera empezando a comprender a sí mismo. Barcelona le abría los pulmones, su madre, Pilar, estaba segura de que iba a ser así, su padre no decía nada, Ernesto pensaba que era indiferencia pero su madre creía que lo comprendía…


Belle And Sebastian... Seeing other people:

jueves, octubre 08, 2009

Parte I - Intro

El otoño tiró los libros de las estanterías, cayeron ya maduros, casi podridos, podridos de angustia, de asqueroso olvido, infectados de polvo y sucios por su eterna inmovilidad. Los había dejado oscurecer en un abandono grosero, llenaban todos los ricones del estudio, son libros no más, pensó, quizás tenga que deshacerme de ellos… su paso por la vida de Ernesto, es como el de su concurrida colección de amantes, que han ido dejando más o menos rastro en función de pequeños detalles; todo son detalles en la vida de Ernesto: algunas canciones, ratos de silencio, orgasmos, sábanas sucias, mensajes repetidos por mil veces, ratos que cree que olvidó; todo lo que no almacena en su piso pierde importancia como sus detalles en ojos ajenos, ojos como los de sus padres, que le acusan de todo lo que él nunca será y ellos soñaron con llegar a ser cuando fueron jóvenes; su madre, Pili, siempre con los mismos giros, y su padre no opina, fuma y se queja de lo que no le importa ni siquiera a él, ella sonríe complacida por el hábito de soportar lo grotesco, Ernesto cree que es por cobardía, su madre cree entender el amor que su marido le prometió en boda.

Jay-Jay Johanson... the girl I love is gone: