A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

viernes, noviembre 06, 2009

Ahora, que el cielo nos ha enfriado...

Por teléfono, Pablo me comentó hace apenas media hora que no me olvidara de la menta... ¿La menta? Sí, la menta para la fiesta. Claro, para la fiesta... Pablo no entiende una fiesta en su casa sin menta: sin mojitos.

Me asomo a la ventana y veo que caen copos húmedos de invierno. Ambiguos, incómodos y grises como este noviembre. Y me viene a la cabeza cuando, hace un rato, Pablo me espetó: No te olvides de la menta. Y se me aparecen unos tipos estrafalarios cantando: No te olvides la toalla cuando vayas a la playa uouó-shalalá-ye-ye-ye-ye... Tal vez sea el contraste con lo que pasa afuera, tal vez que me hago viejo, tal vez que me da la real gana de recordar chorradas, yo qué sé:


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