A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

domingo, abril 24, 2011

Alegato a las bandas sonoras; y a la música en general, como agente embellecedor de lo ordinario

La estancia era un alegato a lo impersonal; pero no lo era por su blancura, que no era blanca; ni por su limpieza, que tampoco estaba tan limpia; era más bien como una oficina desastrada y vacía; como una sala de exposiciones con réplicas de las obras de un pintor intrascendente... y aún y así, sentí regocijo, el corazón se me hichó en el pecho, los ojos se me humedecieron. Mis pies (los mismos que en ese momento pisaban el vulgar suelo del salón) parecían estar atados a lo que sonaba en el hilo musical. Era el tema principal de la banda sonora de "Memorias de África" (Out of Africa)...



No soy cinéfilo: no entiendo de cine y he visto mucho menos cine del que me gustaría. Pero últimamente escucho "la claqueta" los sábados por la mañana en Radio Marca y estos señores han conseguido lo que más admiro de los buenos programas de radio: despertar mi interés por temas que desconozco o que, por lo menos, no conozco en profundidad.

Hace un par de sábados hablaron de John Barry y de su monumental obra. De sus cinco Óscars y de sus siete nominaciones. Hablaban de sus bandas sonoras para la saga de James Bond, para Memorias de África, para Nacida libre, para Bailando con lobos... un sinfín de canciones que hacen de su vida un monumento a la música y al cine.

Born free:


Goldfinger (james Bond):

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