A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

jueves, septiembre 08, 2011

"loquesea"

Un texto muy corto que escribí hace mucho tiempo. Tanto, que ya casi no me reconozco como autor; tanto, que ya no es mío:

“Los días se suceden como vagones oxidados de un interminable mercancías. El pequeño Víctor está sentado en una roca a la orilla de la vía, y observa, triste e hipnotizado, el ocre espectáculo de ruido y monotonía. Alrededor todo es claro y vibrante, pero el camino de la mugrienta culebra está nublado; al lado, a unos pocos metros, armonioso canto de verderones... es otoño en Helsinki.”



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