A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

lunes, marzo 26, 2012

Hubo un tiempo en el que Sebastián dormía de lado, vistiendo una media sonrisa que hacía que despertarlo fuera un ejercicio de crueldad. Mientras estaba estirado en su catre y con los ojos cerrados no veía los barrotes de la celda 211.