A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

miércoles, mayo 30, 2012

Poem of storms and sheds - Poema de tormentas y cobertizos

After the event in Maailmankirjat I thought would be cool to have some of my poems translated into English in order to be readable for most of the people. Therefore, here you are the first translated one:


MOMENT

And the heaven will be red relief,
calm light
that challenges the fear;
that fear that keeps us here,
crouching.
               Waiting
in the most desolate corner of my garden.

And then you will escape.
You will run away
breaking the last raindrops of the storm.
And I will be left there,
standing.
               Watching
how your back ignores the linen of your shirt;
with my sweat frozen by the jealousy
I feel for the rain that runs down your body,
that falls to the ground
without attention to its good fortune.


And then I will understand that the storm,
the lighting,
the wind that broke the jasmines,
the fear that hid us under the crumbling shed,
were my allies.
And I will remember
the smell of moist wood,
of rust and varnishes,
as if it was the first sweat from your nape,
the first shake of your breast in my hands.
I will remember it as my North and my South,
I will remember it
better
than if it had really happened.

Y ahora el original en español:

INSTANTE

Y el cielo será rojo alivio,
luz calma
que rete al miedo;
ese miedo que nos mantiene aquí
encogidos.
Esperando
en el rincón más desolado de mi jardín.

Y entonces escaparás.
Te irás corriendo
mientras rompes las últimas gotas de tormenta.
Y yo me quedaré de pie,
mirando
como tu espalda ningunea al lino de tu camisa;
con el sudor helado por los celos
que siento por la lluvia que recorre tu cuerpo,
que cae al suelo
sin prestar atención a su suerte.


Y entonces entenderé que la tormenta,
los rayos,
el viento que rompió los jazmines,
el miedo que nos escondió bajo el roído cobertizo,
eran mis aliados.
Y recordaré
el olor a madera húmeda,
a óxido y a barnices,
como si fuera el primer sudor de tu nuca,
el primer temblor de tus pechos en mis manos.
Lo recordaré como mi Norte y mi Sur,
lo recordaré
mejor
que si de verdad hubiera sucedido.