A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

lunes, enero 21, 2013

Ventana al Sur del 19 de enero de 2013

Este sábado en Ventana al Sur entrevistamos a Marc Manel Cerdà y a Mari Peteri, coordinadores del programa de educación pública bilingüe (finés-español) de la escuela de Käpylä, en Helsinki.
Aquí tenéis la entrevista!


miércoles, enero 16, 2013

el tiempo, la memoria y su peso

Hay algo absolutamente aterrador en esta vida para cualquier persona que intente crear continuamente: el tiempo y su inexorable paso.

Puede ser que el éxito se presente en forma de satisfacción personal, en forma de reconocimiento, o incluso en forma de riqueza, pero querremos más. 

Cerraremos con llave todo lo hecho anteriormente para volver a enfrentarnos al mundo -ese demonio propagado que nos distrae de nuestro camino- y poder trascender. Trascender: dejar algo, como un goteo constante, que quede ahí para los ojos -o los oídos, o los dedos- del más ajeno a nosotros de todos los seres.

El tiempo pasará, y será nuestro enemigo, hasta que lo miremos a los ojos y veamos que no es más que otra víctima; en este caso de sí mismo. Pero la zozobra que nos provoca el mundo no se irá, no seremos más felices porque siguen cayéndose historias de nuestra memoria. Caen y se escapan del pensamiento ordenado; perdiendo su esencia original, volviéndose tan vulgares como nosotros. Porque el creador es siempre más vulgar que su extensión creativa. Tiene que serlo para sentir esa angustia necesaria que deja el paso del tiempo, y la pérdida de las historias en la bruma del recuerdo.

domingo, enero 06, 2013

El desasosiego de Ticio

Siento que un dolor de vísceras arquea mi espalda,
y me quedo quieto, esperando a que cese esta congoja,
a que Hades deje de arañar en mi memoria.

Siento que mis ojos pierden el encuadre de esta habitación,
desierta de nosotros; también de mí...
Desierta como mis brazos, que ahora no son míos;
como mi boca, que está irremediablemente cerrada
                                      por derribo,
por abandono y ruina;
como la congoja del que vuelve de una guerra y encuentra su casa quemada;
como la turbación de quien despierta de un coma y se ve sin familia;
como el desasosiego de los buitres de Ticio.

Hace apenas unas horas que te has ido;
y siento tu muerte como un vómito precipitado que quema mi esófago.
El tormento de mi amor
es saber que nunca más te veré mirarme de reojo
y sonreír.