A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

domingo, enero 06, 2013

El desasosiego de Ticio

Siento que un dolor de vísceras arquea mi espalda,
y me quedo quieto, esperando a que cese esta congoja,
a que Hades deje de arañar en mi memoria.

Siento que mis ojos pierden el encuadre de esta habitación,
desierta de nosotros; también de mí...
Desierta como mis brazos, que ahora no son míos;
como mi boca, que está irremediablemente cerrada
                                      por derribo,
por abandono y ruina;
como la congoja del que vuelve de una guerra y encuentra su casa quemada;
como la turbación de quien despierta de un coma y se ve sin familia;
como el desasosiego de los buitres de Ticio.

Hace apenas unas horas que te has ido;
y siento tu muerte como un vómito precipitado que quema mi esófago.
El tormento de mi amor
es saber que nunca más te veré mirarme de reojo
y sonreír.


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