A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

lunes, diciembre 28, 2015

Avenida Río Sena

Poema incluído en el libro "el cálculo de la soledad"

AVENIDA RÍO SENA

UNA viejita envuelta en telas
(también viejas).
Está sentada en el suelo, rodeada
de pasos rápidos y colillas pisoteadas,
y de la armonía
de esa señora que camina con dos niños limpios,
del taxista que lejano adecenta su auto en la parada.
La vieja les sonríe y me sonríe. Bella y tenue,
luz que huye.

Suenan bocinas y risas mientras ella come
muy despacio
con sus manos agrietadas.
Come alguna cosa envuelta en un papel aluminio
que apoya sobre su chaquetilla roja de punto.
(Levanta la cabeza mientras mastica
y mira
con sus ojos vividos al cielo interrumpido por los ligustros,
luz arrugada entre sus petulantes hojas)
Y me habla como quien besa a la vida.

Le doy cien miserables pesos y sonrío
desbordante de generosidad manifiesta.

Av. río Sena, dice la placa
justo encima de sus canas dignas y hambrientas,
pero podría ser cualquier otro rincón de América.
Ella se levanta con insospechada agilidad
y se acerca a unos chicos; parece
que les habla con una dulzura estremecedora,
ellos comen tacos y comparten chelas.
(Pero ni siquiera la miran.
Bajan sus repugnantes cabezas
y esperan a que se marche)

Los miserables siguen conversando,
pago cuatrocientos pesos por mi almuerzo
y me voy satisfecho por mi bondad.

Y por mi odio.

miércoles, diciembre 23, 2015

fragmento de algo en lo que estoy trabajando

Álvaro está jugando al fútbol con sus amigos. Todos llevan camisetas del Athletic, del Barcelona en incluso uno de ellos lleva una del Atlético de Madrid. Juegan sin porterías y sin portero, como se juega en las ciudades. Esta vez tienen que marcar gol haciendo pasar el balón por debajo de un banco del parque. Álvaro es bueno, se desenvuelve bien con el balón, tiene un regate rápido y seco y, además, está más crecido que la mayoría de los niños.
Los plataneros aún tienen as hojas verdes y fuertes a pesar de que están ya a finales de agosto. Su sombra es el refugio de verano de los niños del barrio de Arana. El sol castiga afuera del paseo, pero las señoras pasan por las aceras laterales para evitar tener que cruzar entre los chavales y su pelota de cuero.
En casa de Álvaro, Adela y José María, sus padres, descansan después de una semana de trabajo. Es sábado y aún es verano. Adela es una mujer joven y atrevida que lleva a José María a los lugares más modernos de la ciudad. Escuchan juntos a los Beatles y a la Velvet Underground, y otros elepés que compraron durante el último año. José María se levanta y pone un disco de una banda gallega llamada los suaves. Sonríe y le dice a Adela que se acerque, que ha conseguido algo que quiere compartir con ella. Ella de pie junto a él sonríe nerviosa. Él la coge de la mano y se encierran en el baño.

Álvaro acaba de marcar un gol formidable y corre a abrazarse con uno de sus compañeros improvisados de equipo. Esa tarde se le está dando de maravilla.

miércoles, diciembre 09, 2015

SONATA PARA PIANO (mi primer cuento infantil)


Este cuento está dedicado a tus manos fuertes, a tu didáctica de la vida y a tu amor de abuelo 



¡Por fin se estaba haciendo de día! Pedro dio un salto para salir de la cama justo cuando el sol asomaba en el rojo horizonte. Estaba nervioso y contento porque ese jueves iba a ser un día muy especial para él.

Al llegar a la cocina no pudo evitar pensar en su abuelito, con su fuerte barba que le pinchaba cuando le daba besos incluso estando recién afeitada, y su sonrisa, que decían que era tan grande que era contagiosa. Su madre, en cambio, estaba sentada con una taza de café en sus manos y estaba seria, parecía triste y Pedro sabía por qué; su abuelito se había ido al cielo hacía poco tiempo y su madre lo echaba muchos de menos. Pedro besó a su madre en la mejilla y ella sonrió con sus bellos ojos azules.
Su padre preparó tostadas y zumos para todos y les dijo que parecía que iba a ser un día frío y que debían abrigarse bien. Al terminar el desayuno, Pedro salió hacia la escuela y sus padres fueron a sus respectivos trabajos.

El abuelo de Pedro se llamaba José y había sido un hombre muy fuerte y muy feliz hasta que se puso muy malo y se fue al cielo en apenas unas semanas. Se fue como se termina el verano, de repente y dejando huellas de su existencia en todas partes. Su taller lleno de herramientas y con dos bonitos baúles por terminar, un disco de temas de piano de Beethoven en el viejo tocadiscos y ese agradable olor a colonia de hombre que aún, casi un año después de que despidieran a su abuelo, se podía sentir en algunos lugares de la casa. De ese disco de vinilo Pedro recordaba especialmente una composición que se llamaba Sonata Claro de luna, una sonata que a su abuelo le encantaba.
¡Y precisamente Sonata Claro de Luna del mismísimo Beethoven era lo que Pedro iba a interpretar esa misma tarde en el teatro de su barrio! El teatro no era muy grande, había sitio para unas sesenta personas apretujadas, pero iba a ser un acontecimiento muy especial para Pedro porque estarían sus queridos padres, sus amigos y muchísima gente del barrio.

Pedro llegó al teatro una hora antes de que comenzara todo y se subió al escenario para ensayar un poco mientras el patio de butacas estaba aún vacío. Mientras tocaba el allegro introductorio, comenzó a llegar la gente. ¡En el barrio se había generado mucha expectación por su concierto!
El teatro se llenó y a las siete en punto anunciaron su nombre y la pieza que iba a interpretar. Pedro salió del lateral del escenario, saludó tímidamente y se sentó en la banqueta. Se hizo el silencio y comenzó a tocar, y sus dedos fueron ágiles y decididos, dándole incluso más sentido al compás del metrónomo que dictaba sobre el piano. Mientras sonaban las notas recordó a su abuelo en el jardín de su casa diciéndole “hijo, estudia mucho porque lo que aprendas, lo que sepas hacer, será lo único que no te pueda quitar nadie”, y eso había hecho Pedro, estudiar y esforzarse mucho para poder tocar esa canción para su abuelo. También recordó ese vinilo del que escuchó por primera vez la Sonata de Claro de luna, que él estaba interpretando en ese mismo momento de forma magnífica, y comenzó a sentir el picor fresco de la barba de su abuelo, su querido abuelito, que le estaba dando un beso y le susurraba las gracias por estar haciendo lo que él nunca pudo hacer. Y de repente sintió como alguien se había sentado en la banqueta y ese alguien le dio un empujoncito con el culo para que le dejara sitio. Pedro cedió y miró al público y se dio cuenta de que nadie veía lo que estaba pasando, y siguió tocando, pero esta vez estaba tocando a cuatro manos y la sonata sonaba formidablemente bien, ¡era maravilloso!
Terminaron de tocar la pieza y Pedro se levantó sonriendo y con los ojos llenos de lágrimas de felicidad. Su madre en primera fila aplaudía agradecida y feliz, su padre sonreía con la belleza de un hombre que sonríe de amor y el público le dedicó el más largo aplauso de su corta historia como pianista. Pedro estaba de pie, sonriente, delante de todos y les aplaudía mientras sentía la cálida mirada de su abuelo, que sonreía, invisible y feliz, a su espalda. Ambos tenían la certeza de que esa había sido la mejor despedida posible.

A la mañana siguiente, cuando Pedro entró en la cocina para desayunar, su madre estaba preparando el desayuno con su querido padre mientras sonaba el viejo vinilo de su abuelo en el tocadiscos de casa. Cuando estaba sentado en la mesa y desayunando con sus padres, Pedro vio cómo su abuelo se alejaba lanzándole besos de despedida. Volaba sonriente hacia un cielo blanco y brillante.
“¡Pedro, cariño, desayuna que hay que ir a la escuela!”, le dijo dulcemente su madre. Pedro, le guiñó un ojo a su abuelito que ya desaparecía entre las nubes, bajó su cabeza sonrió a sus padres y se puso a desayunar como hacía tiempo que no lo había hecho.


lunes, noviembre 23, 2015

Una felicitación, dos nietos, una foto.

Yo, desde aquí. Tu hijo, desde Helsinki. Un loco por la pesca que te admira, te felicita por tus 62 primaveras tan bien llevadas tan y bien traídas. 

La foto de abajo es algo que encontraste estos días removiendo papeles. Es una foto feliz. La foto de una licencia de pesca recreativa para la temporada 91-92, de cuando íbamos a Oliana a pescar y había que llamar para el sorteo de pases y luego llamar de nuevo para saber si nos había tocado o no. De cuando yo llevaba apenas un añito dándole a la pesca a mosca, de cuando coger la Nacional II a las 5 de la mañana era un placer emocionante, un café en La Panadella y una niebla que se disipaba al amanecer de un río. 

Hoy cumples sesenta y dos y que sean muchos más junto a tus dos preciosos nietos recién llegados: Valeria y Alvar. Dos maravillas que nos hacen a todos muy felices. Dos milagros que valen mucho más que cualquier regalo de cumpleaños.


¡Felicidades, Papá!

PD: queda bien patente que en mis catorce años no fui precisamente un querubín

martes, noviembre 17, 2015

Prólogo de la novela "Anotaciones a la Banana Republic" de Marcel Jaentschke

Me siento un privilegiado por haber escrito el prólogo de esta novela que será presentada el día 26 de noviembre en Helsinki. Aquí dejo el prólogo.


Prólogo de "Anotaciones a la Banana Republic"


Los hechos que componen el hilo conductor de este prólogo se remontan a una lectura ya lejana y absolutamente fascinante del diario de un personaje excelso. Contradictorio. Maravilloso. Habiendo sido Salvador Dalí gran amigo, objeto de devoción extrema y pretendido de Federico García Lorca, sostenía en un pasaje de su Diario de un genio que Lorca no fue asesinado por su condición política, sino por su condición sexual y personal. El hombre político quedaba en el arrabal del hombre Literario, porque, según Dalí, la condición literaria de Lorca dominaba al hombre por encima de cualquier otra faceta. Lorca era poeta sobre todo y sobre todos. Un poeta máximo.

Más allá de la dureza con la que se pueda juzgar esa aseveración desde un punto de vista español y republicano de la primera mitad del siglo XX, parece que no es descabellado afirmar que el genio español pretende ensalzar la figura del hombre artista por encima de su encaje político y social. Es, de alguna forma, una declaración de contradicciones en la que el genio y su sensibilidad destacan por encima de cualquier otra faceta.

Años después recibí un correo electrónico de un joven escritor y conocido, llamado Marcel Jaentschke. Había coincidido con Marcel en algunas lecturas de poesía y otros entornos de dudosa erudición (soy un convencido de que la erudición tiene que ser dudosa para ser real. El elemento intelectual tiene que estar ligado al elemento insensato y sinvergüenza que, por lo menos algunos, llevamos muy dentro), y le tenía en muy alta estima literaria. Siempre, desde el principio, me impresionó su capacidad poética. En ese correo Marcel me preguntaba si estaría dispuesto a escribir el prólogo de su primera novela y yo, en un arrebato de insensatez, le dije que sí sin haber leído ni siquiera una página de la misma. La insensatez no me llevó al error.


Anotaciones a la Banana Republic es un relato de arrebatada valentía intelectual que oscila entre la ficción y lo testimonial. El inquietante devenir de las historias que componen la novela, la historia grande que bien podría ser el espejo roto de muchas otras historias similares en Nicaragua, en Costa Rica, en la analogía anchuriana de Honduras, el desconcierto carveriano1 que el lector experimenta en muchos tramos de la obra, quedan en todo momento bajo el control del culto a la literatura y una portentosa capacidad del autor para describir el horror, la incertidumbre, el poder, la hipocresía, el sexo, la estupidez humana.

Una fotografía de la lenta descomposición de una sociedad que se sobrevive a sí misma con la resignación que muestra el personaje de El Frentón cuando le preguntan que por qué continúa vendiendo droga, cuando podría alejarse de ese oscuro negocio, y responde que está convencido de que nació para vender drogas. Todos son víctimas de un hundimiento social.

La virtud se evidencia en algunos personajes. Ésta se ve reflejada en su miedo atroz, en su conciencia plena de la caída en una especie de infierno de Lowry2. El miedo de María Victoria Flores, el miedo de Ricardo, el miedo de Álvaro Flores, donde la salvación habita lejos, en la devastadora huida.

Se trata de un texto desinhibidamente metaliterario. María Victoria Flores conversa con el padre de su amiga, Niina Hankkarainen. Conversación en la que subyace bien ponderada la figura de Carlos Martínez Rivas (Aquí sólo tienes abismo. Aquí sólo hay un punto fijo: el pábilo quieto ardiendo y el halo frío.)3, mencionado repetidamente bajo las siglas C.M.R. Conversaciones entre Ernesto y Ricardo, dos amigos de la infancia, que fue cómoda y jesuítica, que actúan como narradores de una lucidez crítica asombrosa a pesar de la desmesurada cantidad de drogas que consumen a lo largo de sus diálogos. Una lista que sería muy al gusto de Umberto Eco4. Una lista que supone una tormenta de obras que detalla el discurrir histórico de la literatura nicaragüense. Y que concluye con una acotación fantástica, obvia, irreprochable: El libro más leído en la historia de la joven república nicaragüense: La Biblia.

El autor aparece y desaparece en algunos personajes en una especie de heteronimia intermitente que deja trazas de vida. Trazas de historia. Pero acaso hay una relación de versos de María Victoria que suponen la ruptura de la máscara heterónima. Versos que de forma evidente declaran el estado de modernidad de la obra, que es polifónica por los múltiples formatos en los que se presenta, que es moderna por la narración directa y actual, que es poética por el ritmo narrativo.

Crímenes atroces, violaciones, incesto, dolor, adicciones que superan diferencias de clases. Un inventario de horrores que gira en torno al narcotráfico en Centroamérica.   El dolor es de algunos, la perversión pertenece a todos.

Todo comenzó un sábado cualquiera por la mañana en un programa de radio local en Helsinki con dos locutores y dos poetas invitados. Uno de ellos era Marcel Jaentschke. Llegó su turno y comenzó a leer un poema de su libro Dilatada República de las Luces. Entonces recordé aquel pasaje. Pensé en Lorca diciendo poesía, sudando poesía, defecando poesía. Marcel, de pie, llorando, en una habitación en llamas. Lo prosaico quedaba afuera con los que escaparon para sobrevivir.

Ahora, mientras termino estas líneas, recuerdo que hace poco se publicó una entrevista a María Rostworowksi con un jugoso (y cierto) titular: los libros siguen repitiendo las mismas tonterías que hace veinte o treinta años5.

Este no es el caso.


1         1      Referente al excelso relatista estadounidense Raymond Carver. Exponenente del realimo sucio;
2          2      Bajo el volcán (Under the volcano) de Malcolm Lowry, su novela más famosa. La única que he leído;
            3      Versos del poema de Martínez Rivas, Las vírgenes prudentes. Los versos no están presentes en la obra;
           4     Umberto Eco defiende su predilección por las listas (las enumeraciones), en su fácil y divertido libro “Confesiones de joven novelista”;
      5    http://semanaeconomica.com/article/politica/actualidad/167025-maria-rostworowski-los-libros-siguen-repitiendo-las-mismas-tonterias-que-hace-20-o-30-anos/.


domingo, septiembre 27, 2015

Vota


Vota por que se dialogue, por que se sienten a tender puentes, a enfrentarse a ellos mismos y a sus contradicciones, a cerrar heridas, vota por que se terminen los silencios del miedo “a discutir” en las reuniones familiares, vota por que no nos pongan una frontera. Vota por tus dulces veranos en Teruel, o en Cáceres, o en Jaén, vota por aquella novia cordobesa o por aquellos Sanfermines en los que te sentiste como en casa. Vota por aquel Barça-Madrid que viste rodeado de merengues y en el que acabaste de birras y abrazos con ellos, vota por aquella liga que celebraste en Valencia o por esa copa del Bernabéu, vota porque somos tan diferentes que somos capaces de ser grandes amigos, buenos conciudadanos. Vota por tus tíos de Burgos o por los viajes con tus padres por la bella España. Vota por que entre todos seamos cada vez mejores. Vota por Montalbán, por Terenci Moix, por Marsé, por el Serrat que es amado y que ama España, por Raimón, por ese Sabina, madrileño y andaluz, que llena corazones, o por Sisa que es también Ricardo Solfa. Vota por la prosa con Corazón de Cercas o por los cuentos de Rivas, o por los versos de García Montero, por Alberti, por Juan Ramón Jiménez. Vota por cuando Llach, Serrat y Manel han sido top ventas cantando en catalán, vota por aquellas “Paraules de Amor” de Serrat siendo un himno generacional. Vota por esos lazos coloridos de acentos y vida que todos compartimos con nuestros hermanos de América Latina, por esa lengua española común y diversa. Vota por aquel amor cacereño o por aquel Erasmus en el que siempre ibas con dos madrileños y un sevillano. Vota por los chistes de madrileños, catalanes y vascos, vota porque nos entendamos todos, porque nos riamos juntos, por Gila, por Eugenio, por Faemino y Cansado. 

Vota porque el conflicto de poder entre reyes del 1714 en realidad ni te va ni te viene, vota porque llevamos 40 años construyendo un país roto por una guerra fratricida y un dictador. Vota porque nos queda mucho camino por hacer, mucho por construir, mucho por cambiar, mucho por mejorar juntos. Vota por la diversidad que somos, la diversidad que nos define. Vota porque cuando estuviste en el extranjero lo bueno se cocía entre españoles, vota por esas canciones que aún cantamos todos juntos cuando suenan en un bar, vota porque cada vez seamos más catalanes, más vascos, más andaluces, más nosotros y estemos más juntos, vota porque en España se hacen cosas que admiran al mundo y vota para trabajar en cambiar las que nos avergüenzan a todos. Vota porque saliste a la calle llorando por Miguel Ángel Blanco, porque aquel 11 de marzo se te abrió el corazón en canal, porque la bomba de Hipercor aún resuena en tu memoria, porque saliste a gritar No a la maldita Guerra junto a toda España, vota porque sentiste el desaliento del asesinato de Ernest Lluch. Vota por que hablemos. Vota para que mejore la democracia, para que sea un fin y no un medio. Vota por ese Camarón de Badalona, por ese RCD Espanyol universitario, por el bilingüismo de Don Quijote con Roque Guinart, porque todos, alguna vez, hemos cantado Amigos para siempre después del 92. Vota porque somos frustraciones comunes, anhelos comunes y futuro, porque hemos compartido tanto, hemos sufrido tanto, hemos crecido tanto, que vale la pena darle luz a esos hilos invisibles que nos unen, y trabajar para no romperlos. Vota a quien quieras, però vota amb seny.

viernes, septiembre 18, 2015

Si yo fuera.

Anem a pams: si yo fuera independentista entiendo que me daría igual (o por lo menos no sería algo determinante para mi voluntad y mi voto) salir de la UE con la independencia, o pertenecer a un estado independiente supuestamente más pobre (o más rico). Me daría lo mismo.

Dicho esto, estoy estupefacto con el sainete que lleva tiempo montado con este asunto.

Se ha dicho por activa y por pasiva. El nuevo estado catalán saldría de la UE. La lista de Junts pel sí no hace ni caso y sigue erre que erre. O sea, que siguen mintiendo porque saben que la mentira les da votos y alimenta el victimismo ese tan bien engordado que tienen en su despensa de la Construcció Nacional.

Hagamos una foto de los gestos de los dos últimos días. 

El portavoz del tipo majo ese llamado Jean-Claude Juncker (que además de muy simpático es el Presidente de la Comisión Europea) declara de forma taxativa que una hipotética Catalunya independiente quedaría fuera de la UE. 

                                                                 Jueves 17, a las 15.02

En Facebook, en Twitter, en Google+ y en los bares se oían voces dignas e indignadas diciendo que si eran la Suiza o la Noruega de Europa, ¡para qué necesitaban pertenecer a los organismos de la CE!!

Horas después el objetivo y veraz periódico online Vilaweb sacaba una noticia que hizo furor en los foros independentistas. Noticia que ahora está actualizada/rectificada sobre el artículo original, pero que hizo su trabajo. Alivió a los independentistas y les dio, además, carnaza para lanzarse de nuevo contra el ogro Madrid y denunciar que su campaña política estaba fracasando en las instituciones europeas. 

                                                                          VilaWeb


                                                                        Nació Digital

Y por supuesto, el candidato de liberación nacional, Raül Romeva, se ha hecho eco a las 5 de la mañana (madrugador, sin duda) de la supuesta rectificación de la CE.

   Viernes 18, a las 5.011 



En Facebook, en Twitter, en Google+ y en los bares se oían voces dignas y orgullosas anunciando que el pueblo catalán (los de Junts pel Sí es el pueblo, lo demás son traidores fieles a la Colonia) estaba siendo escuchado y que sus líderes les llevarían hacia la independencia dentro de la  UE sin problemas (¡por supuesto!! la primera nación europea -900 años antes de que el concepto de nación existiera- un mercado rico y necesario para Europa, etc), y que, por otra parte, quien en realidad tendría el problema con la UE sería el restante e impío Estado Español y, además, los españoles serían pobres y míseros. No como la rica y próspera Catalunya.

Horas después el autor del supuesto desmentido salió a la palestra twitteando directamente a VilaWeb y a Romeva.

                                                              Viernes 18, a las 7.39


En Facebook, en Twitter, en Google+ y en los bares se oyen de nuevo voces dignas e indignadas diciendo que si somos la Suiza o la Noruega de Europa, ¡para qué necesitamos pertenecer a los organismos de la CE!! ¡A la mierda la UE!

Si fuera independentista votaría CUP. Son los únicos que se toman esto en serio. Lo demás es un chiste. De mal gusto, por cierto.

Ha sido espectacular. 

Me reiría si no fuera porque estoy muy preocupado. Mucho.

miércoles, septiembre 16, 2015

viernes, septiembre 11, 2015

¿Bona Diada?

Un once de septiembre uno tiene una tentación algo bipolar y rara.

¿Felicito dulcemente por la Diada o no?

Pues sí, felicito a los catalanes por nuestro día pero denuncio que, de alguna forma, hoy nos lo han robado, porque se celebra multitudinariamente detrás de una bandera que no nos representa a todos.


Le jour du quatorze-Juillet,
Je reste dans mon lit douillet;
La musique qui marche au pas,
Cela ne me regarde pas.
Je ne fais pourtant de tort à personne,
En n'écoutant pas le clairon qui sonne;
Mais les brav's gens n'aiment pas que
L'on suive une autre route qu'eux...
Non les brav's gens n'aiment pas que
L'on suive une autre route qu'eux...
Tout le monde me montre au doigt,
Sauf les manchots, ca va de soi.

Bon dia i bona Diada. 

miércoles, septiembre 09, 2015

España, Cataluña y la búsqueda del traidor

Hoy escribo con una antigua certeza: en España hay un número (una minoría con cierta significación, pero minoría) de ciudadanos que vive ligado a ese rancio abolengo de lo patrio y la traición periférica. De la eucaristía de los símbolos y de la búsqueda continua de ese malo de la película, ése que dice una cosa pero que quizás piensa otra bien diferente, y es, en su fuero interno, un Caín en potencia, un Judas o un Robert Ford de la vida.

Un francés, un catalán, un anti español.

Hoy en el fútbol algunos silvan a Gerard Piqué y ayer cuestionaban continuamente a Xavi y a Puyol acerca de su compromiso o de su españolidad, sea lo que sea esa cosa de la españolidad. Hace años también le tocó a Guardiola, igual que a tantos otros les ha ocurrido. Y eso no ayuda a nadie, no les ayuda a ellos a sentirse cómodos del todo como españoles ni ayuda a los que tengan dudas, los que tengan sentimientos encontrados y vean ese cuestionamiento continuo a los deportistas catalanes como un signo de hostilidad.

Sucede que yo, que vengo de una sociedad en la que el nacionalismo está tan bien diseñado que los que alzan las banderas día tras día, sin descanso, son ciudadanos ejemplares, y donde se ha categorizado a las dos lenguas como "lengua de primera y de segunda", me espanto al ver que (lo diré de nuevo) a veces siento que estamos solos. Sí, los que estamos abiertamente en contra de la independencia y denunciamos (a pesar de las reacciones) en Cataluña determinadas cosas que entendemos como injustas o, directamente, no democráticas, estamos solos.

Muy solos.

Solos porque esas voces, esos voceros, esas opiniones, esos ministros, esos patriotas españoles que alzan la bandera y cuestionan todo sin obejtividad y con el odio rancio común en el nacionalismo no están de nuestra parte. De la parte de los que buscamos la convivencia, el seguir juntos. El no poner fronteras.

De hecho, ésos están sólo de su parte, porque ni su España es mi España ni su mundo se parece al mío.

Esos patriotas a los que la gente como yo les importa un carajo lo único que logran es acorralarnos más y más. Hacer que cada día sea más difícil ser lo que somos, sentirnos como nos sentimos.

En la sociedad de la que yo vengo, esa luminosa Barcelona, pueden, sin el menor reparo, acusar a cualquiera que vean que se desvía y no calla (porque que callemos también les va bien), o que no comulga con lo que ellos entienden como realidad, como justicia, como pueblo, como ley. Pero a menudo me espanto (y me siento más solo todavía) al ver como ciertos diarios (no es novedad y no venden más que a cuatro gatos) y ciertos periodistas hacen ruido que provoca que ciertos ciudadanos anden pitando a un jugador de la Selección porque defiende la celebración de un referendum o porque se mofa del Real Madrid en una celebración.

Parece que hay que estar besando continuamente una bandera y quemando la otra.

Es como si tu pareja te dice que no quiere volver a tu familia y tu familia lo celebra con euforia.

Es la soledad del que, aún en medio de una guerra, intenta tender puentes para que, al final, los dos bandos en la contienda los destruyan.

martes, septiembre 01, 2015

Malas noticias para los que no queremos poner una frontera

Uno de Septiembre de 2015. 


Así como el artículo (http://goo.gl/a61DMA) del Señor X (por aclarar conceptos: http://goo.gl/pCW0Z4en el País, patrocinado por Gas Natural Fenosa, no me pareció ofensivo y creo que se utilizó (como todo hoy en día) para generar más crispación (o sea, más independentistas, más votos para lista que nos colocaría Outlaw por la gracia de la mitad menos los demás, http://goo.gl/kNYPwo), me parece que lo de la Reforma del Constitucional de hoy es una noticia malísima para los que no somos independentistas. Si la lista que se salta todo por un fin particular (entiéndase particular como contrario a los derechos del colectivo, esos del Junts pel Sí, tan ufano y banderil) estaba en horas bajas, ha vuelto Rajoy a relanzar su carrera electoral. 

Un drama.

Nos dejan solos. 

domingo, junio 21, 2015

ser padre

Duerme, duerme negrito, que tu mama está en el campo, negrito.
Hace casi treinta y ocho años que mi madre realizó una hazaña. Un acto heroico y común a todas las madres. Chapó por ella.
Duerme, duerme negrito, que tu mama está en el campo negrito.
Hace apenas dos días que mi mujer ha repetido esa proeza y ha traído al mundo a un bebé, aún sin nombre, pero extremadamente querido.
Me he visto a mí mismo llorando de alegría y reposado de amor mientras lo observaba. Me he visto cantándole el “Duerme negrito” para que se durmiera. He recordado con nitidez a mi padre cantándome esa nana, aún muy joven y, qué carajo, haciéndolo mejor que Atahualpa Yupanqui.

Te va a traer codornices para ti, te va a traer rica fruta para ti, te va a traer carne de cerdo para ti, te va a traer muchas cosas para ti. Y si el negro no se duerme, viene el diablo blanco y ¡zas! le come la patita chacapumba, chacapún.


He recordado a mi abuela Ángela y la tía Patro cantándole a mi madre las mañanitas del Rey David para despertarla una mañana de verano. Y he recordado el estar sentado junto a mi madre al sol de la casa de Sant Jaume dels Domenys; y junto a mis padres vestido de tafallés en fiestas patronales; a mi abuela Julia juntándome en la terraza con algunos de mis primos para enseñarnos a rezar. 
Mientras recordaba, vivía las primeras horas de mi hijo y le cantaba (mal), recibía mensajes. Decenas de ellos, de gente a la que nunca le estaré lo suficientemente agradecido. Gracias por estar ahí, por alegraros sinceramente, por ser parte de mi vida.

Trabajando, trabajando duramente, trabajando sí, trabajando y no le pagan, trabajando sí, trabajando y va tosiendo, trabajando sí, trabajando y va de luto, trabajando sí, pa'l negrito chiquitito, trabajando sí, pa'l negrito chiquitito, trabajando sí, no le pagan sí, va tosiendo sí va de luto sí, duramente sí.
Es Juhannus en Finlandia y acaba de nacer mi primer hijo. Un varón de pelo negro y ojos curiosos. Que sea bienvenido y que (Papá, ya sabes), en pocas semanas, mi padre coja mi abandonada guitarra y le cante el duerme, duerme negrito, que tu mama está en el campo negrito, igual que cuando lo hacía conmigo en mi niñez.


miércoles, junio 10, 2015

golpe a golpe, verso a verso

Murió el poeta lejos del hogar, le cubre el polvo de un país vecino. Al alejarse le vieron llorar, caminante, no hay camino, se hace camino al andargolpe a golpe, verso a verso.




miércoles, junio 03, 2015

Pitar el himno.

Hace días que se habla acerca de la tremenda pitada el himno de España durante la final de la Copa del Rey en el Camp Nou. Y debo reconocer que es curioso como algo que, en principio, me podría traer sin cuidado (un campo lleno de hooligans exacerbados organizando una sonora pitada a un himno nacional), ha acabado creando en mí una opinión crítica, aunque muy matizada. Crítica no por la pitada al himno en sí, sino por los recurrentes arrebatos argumentales que estoy leyendo de mucha gente. Yo mismo he compartido en Facebook algunas bromas ocurrentes (no exentas de crítica) que he ido leyendo en las redes.

Pero ahora creo que tengo que matizar y matizarme.

Si analizo este asunto según mi sensibilidad personal (de si me quita el sueño o no), no me importa un carajo que alguien silbe cuando suena el himno de España, o queme una bandera rojigualda. No me perturba ni un segundo, igual que no me perturba ni un segundo que pase con otras banderas. Si, por otra parte, analizo los símbolos desde un punto de vista sentimental: si la bandera tuviera una franja morada, si no hubiera Rey, si el himno fuera el de Riego, o mucho mejor, “Máter España” de Sabina, probablemente me gustarían más. Pero no es eso a lo que la gente apela cuando cuelga vídeos y textos en defensa de la pitada. Después de ver (y compartir) una catarata de argumentos sesgados a favor de la pitada, comparaciones cómicas sobre la doble moral de alguno de los sectores críticos a la pitada, el doble rasero indisimulado que algunos adoptan en este tipo de debates unidireccionales; si me preguntan “¿qué te parece que se pite el himno?”, me veo obligado a responder de forma razonada.

Pitar un himno me parece un disparate y un ejercicio de mala educación supina. No propone nada, critica a discreción y sin selección argumental. Planteemos una pregunta extremadamente simple: ¿por qué se pita el himno de España en la final de la Copa del Rey?

¿Como protesta en contra del estado monárquico que es España?, ¿en serio? ¿Si España fuera una república y la copa se llamara Copa de España o de la República no habría silbidos por parte de las aficiones del FC Barcelona y del Athletic de Bilbao? Los habría igual, nadie con cierto sentido de la realidad lo duda.

¿Como protesta por estar jugando la Copa de España? Aún no he visto (algo que me sorprende y me parece curioso) a ninguna de las dos grandes plataformas pro independencia de Catalunya platear una salida de la liga española del FC Barcelona. No se plantea. ¿Alguien sabe por qué? ¿No habría sido más fácil, en ese caso, no ir al campo? Promover el vacío del mismo. Gradas vacías como protesta.

No estar en donde no se quiere estar, no celebrar lo que se desprecia, ¿no sería lo lógico?

Pues se celebró la Copa del Rey. Y mucho. Igual que se celebró la consecución de la liga española.

Se sacan vídeos de pitadas a otros himnos cuando la selección española ha jugado en casa, se habla de la pitada de una pequeña parte de la afición del Espanyol (censurados ferozmente por los comentaristas de Tv3) en una final de la Copa Catalunya, los pitos a Zapatero en el desfile de las fuerzas armadas. Pues bien, cojamos una pizca de cada una de las cosas que definieron a los responsables de aquellas acciones: mala educación, odio visceral, estupidez, hooliganismo, prepotencia; y eso, todo eso, es lo que se puede aplicar a la pitada que se hizo en el Camp Nou. Lo demás son subterfugios.



La crítica puntual y argumentada puede ser constructiva, la crítica plana, absoluta y unívoca se parece demasiado al odio.

domingo, mayo 31, 2015

Un e-mail que estaba en mi carpeta "borradores" que nunca llegué a enviar, que respondía a una joya del Co. Fecha de 2006.


Cuando ladraban los perros del amanecer para reivindicar que el sol salía por ellos, nosotros volvíamos de cualquier lugar habiendo pasado por todos los bares; sonreíamos y sentíamos que nuestras vidas iban a ninguna parte, pero sonreíamos.
El terco reloj no paraba nunca, pero nosotros desafiábamos al tiempo y destrozábamos los viernes por la mañana: los ninguneábamos. Cada noche, en esa maldita esquina, bendecimos la noche y regalamos nuestra alma a cualquiera; por un ron, por una charla, por una canción compartida.
Dios… ¡Que me traigan un Brugal con cola!
Alcohol y Rock and Roll, conceptos alrededor de los cuales se redactó, el nunca escrito, ideario nocturno de la comunidad del jueves. El maginario de las noches en las que nunca nos faltamos los unos a los otros.
Me voy a sobar, es jueves, nos debemos una más: la deuda eterna.



martes, mayo 26, 2015

Viñetas de los Gambarte

El gran Óscar Gambarte (Sumus) lo plasmó muy bien.


lunes, mayo 25, 2015

el encargo

María Victoria rascó su tobillo mientras se miraba en el espejo de la entrada del piso de la señora Valls. La lámpara estaba ataviada con cristales tallados como suntuosos diamantes; al alzar la vista le pareció ésta iba a caer sobre su cabeza en cualquier momento, volvió a mirar el espejo y se vio reflejada en él. Se vio mayor. Muy mayor.

Ya en la entrada del metro, al lado de los tornos, se veía comprando un billete con las monedas que la señora le había prestado para poder volver a casa. Se vio sola y con un rizo de pelo cayendo sobre su mejilla.

Volvió a girar su cabeza para seleccionar el tipo de billete, y al volver a mirar a la cristalera de la taquilla, vio a ese hombre recorrer su silueta con la mirada. Él estaba detrás. Justo detrás de ella. Una mano subió por su costado y se paró para empujar, solícita, y que María Victoria se girara. Al hacerlo el extraño la besó, ella le besó; él era más alto que ella y eso hizo que su cuerpo se estirara hacia arriba, como se estiró su piel por el beso. Su piel debajo de su camiseta, su piel, toda, por encima de sus rodillas. Luego hubo un silencio. Él sonrió. El viaje en metro y el urgente encargo de la señora Valls podían esperar.

viernes, mayo 22, 2015

ELOGIO DEL FÚTBOL DE BARRIO (escrito gracias a un brillante comentario del amigo Pepe)

Las calles de Lavapiés han cambiado mucho desde los años setenta. Entonces jugábamos a fútbol en el medio de la calle, montando las porterías en la calzada. Yo siempre fui el que se ponía de portero.
Cuando venía un coche había que desmontar el campo de fútbol lo antes posible para dejarlo pasar. Al cabo de unos años nos habilitaron una pista de fútbol sala a dos calles de la nuestra, y eso me ayudó (hablo de mí porque el resto de los chicos ya jugaban en equipos, con equipaciones y porterías de verdad) a que entendiera que una portería nos sólo había que cubrirla de palo a palo, sino que había que tener en cuenta el larguero. Recuerdo muy bien el caluroso verano del ochenta y seis: pasábamos los días jugando al fútbol en la cancha nueva del barrio y las noches soñando con ser Lineker o Maradona, mientras veíamos la Copa del mundo que se estaba celebrando en México. Entonces ya había logrado ser uno de ellos, ya era su portero. Algo a lo que llegué obligado por mi falta de destreza con el balón, pero tengo que reconocer que me sentía cómodo. Me había ganado un lugar en mi grupo de amigos y eso me hacía sentir alguien, aunque ese alguien fuera el portero más bien malo que sólo sabía hacer estiradas hacia la izquierda, el único de ambos lados hacia el que me tiraba con prestancia y seguridad.

Durante los intensos y poliédricos años de instituto y universidad me acerqué y me alejé del fútbol, como sucede con las cosas que están en todas partes, de las que no puedes o no quieres escapar del todo. Jugué en algunos torneos del instituto, alguna liga nocturna, ligas de la universidad y siempre fui el guardameta.
En mi último año de carrera conocí a Laura. Eso (obviedad que ahora se me antoja insolente, cuando escribo desde mi casita en Espoo, mientras que afuera la nieve brilla respondiendo al sol de marzo) cambió mi vida en muchas cosas. Al cabo de varios años de noviazgo en Madrid decidimos mudarnos a vivir juntos a Finlandia. Una vez en Helsinki tuve que cambiar algunas cosas de mi vida, y una de ellas (curiosa en alguien que acababa de cumplir los treinta años) es que volví a jugar al fútbol.
Me sentía en muy buena forma, jugaba varias veces a la semana y lo disfrutaba mucho. Hice amigos que me llamaban para jugar y, al cabo de un año jugando asiduamente con ellos, me propusieron que me uniera, como portero, a un equipo que militaba en la quinta división finlandesa. Para mí fue un honor ser el portero de un equipo de fútbol de verdad: un equipo para el que me habían propuesto, habiendo presumiblemente otras alternativas disponibles.
Jugamos, qué sé yo, cinco o seis años, todos en la quinta división finlandesa. Un año tuvimos la suerte de juntar un equipo de buen nivel y ganar la liga, de forma que tuvimos que jugar unas eliminatorias de ascenso a cuarta división. La primera eliminatoria era la semifinal y ganamos el partido con relativa facilidad. No hacía demasiado frío y, además, el encuentro terminó con un golpe de suerte, porque fui capaz de atajar un penalti señalado en nuestra contra, un penalti que el delantero del equipo contrario tiró hacia mi izquierda.
Nos tocó jugar la final un sábado de mediados de octubre que amaneció marrón y húmedo, pero era un gran día y yo le dije a mi esposa Laura que llevara la cámara, que hiciera fotos, porque quería tener un recuerdo del día en el que nos jugábamos el primer torneo de fútbol que tenía la oportunidad de ganar en mi vida.
A la hora del partido chispeaba y, al salir al terreno de juego, nos impresionó ver que teníamos linieres y que los jugadores del otro equipo eran más jóvenes y más altos. Mucho más altos y fuertes.
El partido fue muy igualado y no tuve apenas trabajo gracias a que nuestro equipo jugó muy echado atrás y eso hacía que los chavales del equipo contrario no llegarán con claridad ni espacios. Pero en el minuto ochenta el árbitro pitó un penalti en contra nuestra, que, por otra parte, había sido claro. Todos me miraron con la esperanza de que repitiera lo que había hecho hacía apenas tres días y que parara el penalti para salvarnos de la derrota.

Laura tenía la cámara fotográfica lista, el jugador rival estaba listo, yo estaba a un metro de la línea de gol pensando hacia dónde carajo iba a tirar el penalti aquel jodido número cinco del equipo contrario. El árbitro me indicó que me pusiera sobre la línea, que había que tirar el penalti. Nunca, jamás, había sido capaz de tirarme hacia el lado derecho con buena técnica y aquella era mi gran oportunidad. Había una cámara que se fijaba sólo en mí, todo el mundo me miraba y la ocasión era mi partido más grande. El único momento futbolísticamente grande de mi vida. Me situé sobre la línea de meta y ni miré al lanzador. Cuando el árbitro pitó, yo arqueé ligeramente las piernas amagué hacia la izquierda y me lancé en un espectacular vuelo hacia el lado derecho. En el aire vi como el jugador rival chutaba suave, fácil, hacia el lado contrario, pero yo estiré los brazos como si la bola estuviera a punto de ser despejada por mis dedos apremiantes, alcé la barbilla y miré al cielo. Fue gol y mi costado golpeó la línea de cal de la portería, el barro me salpicó en las mejillas, que sonreían, mientras mis brazos aún permanecían estirados, señalando el camino de mi gloria.

lunes, mayo 04, 2015

hoy cuento un cuento de otro

EL SALTO CUALITATIVO
─ ¿No habrá una especie aparte de la humana ─dijo ella enfurecida arrojando el periódico al bote de la basura─ a la cual poder pasarse?
─ ¿Y por qué no a la humana? ─dijo él.


Augusto Monterroso

domingo, abril 19, 2015

Records, recuerdos.


Sóc d'un lloc de dies llargs i lluminoses façanes, amb les voreres tenyides de plataners que donaven ombra a les fonts grises i coronades on ens refrescàvem després de jugar a la pilota al sol del migdia del juliol; on hi havia venedors del cupó que coneixien quelcom que passava a comprar un número per si la sort els donava per poder canviar el cotxe o comprar una televisió en color; d'aquella Barcelona de les besàvies que ara ja no hi són, ja no en queda ni una de dones que van ser el principi dels records de la infantesa, amb el seu somriure viu i fràgil, o potser sí que hi són, potser encara les tenim en els records que també, d'alguna forma, desprenen l'olor de vida dels estius en la costa de Tarragona; aquella olor a sal i a mediterrani, i a temps. Tot era temps i tot estava envoltat per aquella tendresa dels grans, que ens estimaven amb la suavitat del vent d'estiu que acariciava les alzines i els ametllers. Els grans sempre hi eren, cada hora, cada dia. Sempre.

La calor ho parava tot fins als vespres on les cadires trencaven la solitud dels carrers (nosaltres estàvem pedalejant per les carreteres secundàries dels voltants de Sant Jaume o menjant ametlles tendres o caçant capgrossos), fent del temps que va de la tarda al vespre el dia en si mateix, i de les llargues converses dels grans l'estona de felicitat que mai no tornarà. Aquell temps quan nosaltres jugàvem a fer xarranques i a pillar, i jo m'estimava a una noia rosa i prima que mai no em va estimar a mi.

Un disc del gran Jaume Sisa m'ha fet pensar en aquell temps feliç, quan la felicitat no s'havia de cercar i els reptes de la vida eren guanyar el partidet d'aquella tarda, o que aquella noia em somrigués.


lunes, abril 13, 2015

lunes

En el fútbol caben todas las lágrimas y todos los abrazos de la vida, aún sin ser vida, y sin ser en sí mismo nada más que una grosera obra de teatro que oscila entre el auto sacramental y el vodevil.

Sí, es lunes y me apetecía escribir alguna bobada de este estilo en el blog básicamente porque es mío.

Un poco por lo mismo por lo que ahora me descuelgo con este microcuento, o microrrelato, o minificción, escrito aquí y ahora, a bocajarro:
“El agua puede llegar a ser una molestia de primer orden. El agua caída en primavera, fría como el hielo, que levanta el viento que te llega de todas partes en el centro de Helsinki; tan abierto al mar y al frío. Al salir de su casa se topó con alguien que parecía que la esperaba:
- Hola, Anna, ¿cómo estás?
- Perdona, no soy Anna. Me parece que te equivocas.
- Sí que eres Anna, ¿o no recuerdas que nos conocimos este sábado pasado?
- No, no recuerdo nada de eso y no me llamo Anna.

Anna comenzó a caminar evitando cruzar más palabras. Llovía con más dureza que hacía un rato. El extraño se quedó mirándola mientras se alejaba. Entonces vio que pasaba un tranvía y corrió hacia la parada para alcanzarlo. Una vez sentado cómodamente en el vagón, se dio cuenta de que llovía y de que la lluvia era fría como la de esas primaveras de Helsinki que nunca parecen llegar del todo.”

Justo cuando estoy terminando estas líneas, leo que acaba de morir (a los ochenta y siete años) el Novel y Príncipe de Asturias Günter Grass.

jueves, abril 09, 2015

El caso Pasolini

Sí, estaba de vacaciones en Barcelona; y paseando por el Palo Alto Market del Poblenou este pasado domingo descubrí una nueva editorial: Gallo Nero. Editorial con un nombre que está inspirado en un fragmento del "Diario de a bordo del aeronauta Giannozzo". del escritor alemán Jean Paul.

Según se encuentra en su página (http://www.gallonero.es/):
"Gallo Nero es un proyecto que se asoma al panorama editorial español con una propuesta que conjuga literatura y novela gráfica. En nuestro catálogo tiene un especial protagonismo la literatura sin ningún límite geográfico ni temporal"

Me hice con dos libros, dos joyitas: "el caso Pasolini, cronica de un asesinato", de Gianluca Maconi e "iniciación de un hombre: 1917", de John Dos Passos. 

Leer el primero (considerablemente breve y en formato mixto de narrativa y novela gráfica) ha sido una auténtica gozada. Muy recomendable. Muy reseñables las palabras de Pier Paolo Pasolini al periodista de L'Unità, Furio Colombo, que le hizo su última entrevista, justo el día de su asesinato. La entrevista se titularía "estamos todos en peligro" a sugerencia de Pasolini, y hay que leerla (y releerla) con condetenimiento.

"Todos son débiles porque todos son víctimas. Y todos son culpables porque todos están dispuestos a jugar a la masacre"

Unas fotos del libro:

 



martes, marzo 31, 2015

Ronja y el verano nórdico

No suelo leer libros para niños a pesar de que llevo tiempo dándole vueltas a la idea de intentar escribir un cuento infantil, pero hace un par de días leí Ronja, de Astrid Lindgren. Un libro fácil de leer y no demasiado extenso que se ha llevado al cine en formato largo y miniserie. El título bajo el que se suele encontrar es el de Ronja, la hija del bandolero, traducción que no me gusta nada porque considero que "la hija del ladrón" le habría dado un tono mucho menos edulcorado y deslocalizado. El título original en sueco es Ronja, rövardotter.

Aquí una foto de la archiconocida autora con un ejemplar del libro:




Lo cierto es que he disfrutado de la lectura. Cosa que no es baladí, porque no sucede siempre, incluso leyendo obras que se supone que son de primer nivel (Ronja lo es, pero en el ámbito de la literatura infantil) me encuentro a veces un pelín forzado en mi interés, en algunos tramos de las mismas. 

Me gusta el tratamiento del amor juvenil entre los dos niños, el comienzo mágico en el que, la noche que nace Ronja, un rayo parte el castillo de su padre en dos partes y deciden quedarse a vivir en el ala en el que están (todos los ladrones que habitan el castillo) durante esa noche y abandonan el otro lado, algo muy romántico en su fondo de aceptación resignada del destino. También me ha convencido el tratamiento de la soledad de los niños, que aun estando rodeados de amor, están solos (hasta que se encuentran el uno al otro) porque no hay más niños en su vida.

Y bueno, algo muy nórdico que me gustó mucho fue la descripción del verano. Tan bello, tan lento, tan como se le queda a uno el cuerpo después de leer este fragmento de la obra:
(el verano) "Será un amasijo de amaneceres, y de matas de arándanos llenas de frutos, y de las pecas que tienes en los brazos, y de la luz de la luna sobre el río por la noches, y de cielos estrellados, y de bosque en el calor del mediodía cuando el sol brilla en los pinos, y de la fina lluvia de la noche, y de otras muchas cosas, de ardillas, de zorros, de liebres, de alces y de todos los caballos salvajes que conocemos, y de cuando nadamos y de cuando cabalgamos por el bosque."