A las flores de un día, que no duraban, que no dolían, que te besaban, que se perdían.

martes, marzo 31, 2015

Ronja y el verano nórdico

No suelo leer libros para niños a pesar de que llevo tiempo dándole vueltas a la idea de intentar escribir un cuento infantil, pero hace un par de días leí Ronja, de Astrid Lindgren. Un libro fácil de leer y no demasiado extenso que se ha llevado al cine en formato largo y miniserie. El título bajo el que se suele encontrar es el de Ronja, la hija del bandolero, traducción que no me gusta nada porque considero que "la hija del ladrón" le habría dado un tono mucho menos edulcorado y deslocalizado. El título original en sueco es Ronja, rövardotter.

Aquí una foto de la archiconocida autora con un ejemplar del libro:




Lo cierto es que he disfrutado de la lectura. Cosa que no es baladí, porque no sucede siempre, incluso leyendo obras que se supone que son de primer nivel (Ronja lo es, pero en el ámbito de la literatura infantil) me encuentro a veces un pelín forzado en mi interés, en algunos tramos de las mismas. 

Me gusta el tratamiento del amor juvenil entre los dos niños, el comienzo mágico en el que, la noche que nace Ronja, un rayo parte el castillo de su padre en dos partes y deciden quedarse a vivir en el ala en el que están (todos los ladrones que habitan el castillo) durante esa noche y abandonan el otro lado, algo muy romántico en su fondo de aceptación resignada del destino. También me ha convencido el tratamiento de la soledad de los niños, que aun estando rodeados de amor, están solos (hasta que se encuentran el uno al otro) porque no hay más niños en su vida.

Y bueno, algo muy nórdico que me gustó mucho fue la descripción del verano. Tan bello, tan lento, tan como se le queda a uno el cuerpo después de leer este fragmento de la obra:
(el verano) "Será un amasijo de amaneceres, y de matas de arándanos llenas de frutos, y de las pecas que tienes en los brazos, y de la luz de la luna sobre el río por la noches, y de cielos estrellados, y de bosque en el calor del mediodía cuando el sol brilla en los pinos, y de la fina lluvia de la noche, y de otras muchas cosas, de ardillas, de zorros, de liebres, de alces y de todos los caballos salvajes que conocemos, y de cuando nadamos y de cuando cabalgamos por el bosque."